Un día nos levantaremos, y ya no seremos los mismos.
No dejes que la emoción de la juventud te lleve a olvidarte de tu Creador. Hónralo mientras seas joven, antes de que te pongas viejo y digas: «La vida ya no es agradable».
Eclesisastés 12:1
Tremendo consejo da el autor del libro de Eclesiastés a sus contemporáneos. Gracias a Dios que aquel libro fue reconocido como un escrito inspirado por Dios, para que hoy su pueblo (Iglesia) pueda recapacitar y meditar en la importancia del tiempo, nuestra vida y la forma que nos acordamos de Dios.
Quienes hemos pasado por momentos de luto, o hemos acompañado a otros en la despedida de sus seres queridos, ya tenemos claro que la vida de los hombres es rápida y espontánea. La biblia dice en el Salmo 90 que la vida de los hombres es como un torrente de agua, como un sueño y como una hierba.
Santiago capitulo 4 dice que somos como una neblina, y el salmo 103 dice que los hombres somos como una flor del campo que cuando el viento pasa por donde ella, perece.
Eso es la vida del hombre.
Entonces, volver a ver con cuidado el consejo del predicador de eclesiastés no esta demás, sino que vale la pena considerar que los días de nuestra juventud nos pueden hacer creer que tenemos tiempo para hacer todo aquello que nos place, y por el momento no tomar en cuenta a nuestro Dios.
Acuérdate de tu Creador dijo Salomón. El mismo autor del libro da una serie de advertencias que golpean nuestra realidad.
El dice que nos acordemos de Dios antes de que nuestros ojos se cierren, antes que nuestras piernas se tambaleen, antes que nuestros oídos dejen de oir a los pajarillos, antes de que tengamos miedo de caernos, y nuestro cabello se ponga blanco como la nieve y perdamos todo apetito sexual también. Si, el autor casi que implora diciendo: Acuérdense del Señor antes de que lleguemos a la tumba.
Buscar al Señor en nuestra juventud, no es perderla, es ganarla más bien.
Buscar a Dios en la vejez, no es haber ganado vida, es haberla perdido por completo.
Quienes han empezado a caminar con Dios en su juventud, podrán llegar a la vejez como un cedro del Libano, fuerte y sonriendo por haber tenido la aventura más maravillosa de caminar con Cristo Jesús y entregar mente, fuerzas, alma, tiempo y corazón al Señor Dios.
Llegar a la vejez habiendo desaprovechado la bienaventuranza de caminar y servir a Dios generará un dolor de angustia y de dolor que se traducirá en palabras del predicador como: La vida ya no es agradable, no tengo en mis años contentamiento.
Los que caminamos con Dios hemos probado la mejor vida, y ha gustado. Llegamos al Señor con toda la fuerza de la juventud, y aunque las fuerzas disminuyen porque nos dirigimos poco a poco a nuestro hogar verdadero, la recompensa ha sido de gozo y de plenitud en Su Gracia.
Aparecerán los hilos de plata en nuestra cabellera, las piernas algún día no subirán las montañas misioneras, y el servicio a Dios será trasladado de mis manos hacia otras manos, pero con total seguridad podremos decir al Dios de mi juventud, ahora Dios de mi vejez: Señor, tengo en mis años mucho contentamiento, de joven te ví, y aún mis ojos cansados te siguen contenplando.
Meditemos mucho en nuestra vida, corramos a Cristo Jesús ahora que hay oportundiad, y rindámonos por completo a nuestro Creador, para que a su llamado eterno, podamos responder con contentamiento.
Pastor Randall Gambia Guillén

