La verdadera intención de los hombres de Babel. Pastor Randall Gamboa.

 Cuando la soberbia del hombre llega hasta el cielo.

 Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla. Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra. 

 Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos estos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.  Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero. 

Genesis 11:3-7.

Pudiera ser un relato histórico del libro de Génesis, con apenas nueve versículos. 

       Para algunos puede significar el desarrollo y la ingeniería de aquellos hombres, para otros el nacimiento de los idiomas, y para otros sin duda alguna (yo entro en este grupo), la distancia que existe entre un Dios santo, y la irreverencia y desfachatez de un hombre que fue hecho del polvo para querer llegar hasta el cielo sin permiso.

        Así es. El hombre no tiene límites cuando experimenta la obra de sus manos. Y hay que dejar claro, que a Dios esto no le ofende en lo mínimo, pues El mismo ha dotado al hombre de toda sabiduría, ciencia e inteligencia. A Dios no le asusta el desarrollo, los descubrimientos y el avance del hombre. 

    Dios tiene milenios de ver al hombre crear, inventar y descubrir, y su silla no se ha movido un milímetro de asombro.
    Lo que si conoce bien Dios son las intenciones del hombre y su pecado de arrogancia.          Jeremías 17:1o dice: 

Pero yo, el Señor, investigo todos los corazones

    y examino las intenciones secretas.

A todos les doy la debida recompensa,

    según lo merecen sus acciones.


El asunto de Babel pasa porque el hombre se da cuenta que el ladrillo es mejor que la piedra, y el asfalto le sirvió mas que la mezcla. 

       Por ahí inicia el pecado de independencia del hombre, y Dios lo sabe bien al decir en Genesis 11:6 : descendamos y confundamos su lenguaje, porque nada les hará desistir de su obra…
Lo demás es historia bíblica y confusión humana.

     Exactamente hablamos de la común conducta del hombre a través de todas las épocas. Cuando las cosas salen mal su clamor llega hasta el cielo, cuando la prosperidad y el desarrollo se deja ver lo atribuye a su habilidad y virtud. ( Hay excepciones).

     La prosperidad, el desarrollo, la ciencia y los avances son muy peligrosos para la mente humana. Además juegan un papel de espejismo y engaño, y solo muy pocos sabios hacen conciencia de que tal éxito o crecimiento provienen de la mano de nuestro Dios.

      De hecho, un gran sector de la ciencia moderna con su “gran método científico” ha sido la madre gestora del ateísmo de hoy, que junto con el humanismo posmoderno se han convertido en la “raza humana líder y absoluta” que decide si Dios existe o no. Por cierto esto tampoco ni viento le hace al gran trono de nuestro Dios.

      Pasó en Babel, pasó con Israel, pasó con Nabucodonosor, pasó con Satanás, y sigue pasando con nosotros los hombres. Somos muy fáciles de leer, y muy predecibles. Seguimos sin aprender, y cuando nos visita la confusión descubrimos que Dios esta en su trono, y yo soy obra de sus manos.

      En Deuteronomio 8:11 Dios se dirige a Israel y le advierte diciendo que cuando entren a la tierra prometida, que se cuidaran de no pensar jamás que aquella tierra, aquellas ciudades, o aquellas riquezas otorgadas por Dios eran producto de su esfuerzo, o resultado de sus habilidades.
    Además les dice: cuídense de decir: que mi poder y la fuerza de mi mano me ha traído esta riqueza, olvidando el favor de Dios.  ( Deut 8:17).

   La torre de babel deja ver el corazón del hombre. Como también una profesión, una casa grande, una propiedad costosa, un bolsillo lleno de dinero, o una obra llena de esplendor lo deja ver.
  Las cosas grandes tienden a inflar el ego de los hombres.

    Incluso, algunos muchachos pueden llegar a olvidarse de Dios con apenas dos años de universidad y un buen salario. Que semejante estupidez.

      Que engañoso es el corazón. Aquellos dijeron: hagámonos una ciudad, una torre y un nombre, hagámonos famosos y que toda la tierra vea hasta donde podemos llegar. 
    
    Pero sobre los hombres, reina otro más Grande, y esto no lo podemos olvidar. Nadie lo puede olvidar. Y si lo olvidamos, esperemos confusión.

Así que:
No olvidemos que todo don perfecto, y toda dádiva proviene de Dios.  Santiago 1:17.No dejemos de hablar en familia que todo lo que ha sido puesto en nuestras manos ha sido la bendición de Dios sobre nosotros.No permitamos que nuestra preparación académica o nuestros éxitos nos nublen la vista al pensar que es virtud nuestra. Nuestro esfuerzo es una virtud, pero la vida Dios la ha dado.Recordemos siempre que estamos en la tierra, y que lo más grande que podamos construir puede ser derribado por Dios para que aprendamos una gran lección. Siempre bajemos nuestra cabeza, honremos a Dios con nuestro trabajo y reconozcamos en oración que El es Dios, y yo soy barro en sus manos.


Pastor Randall Gamboa





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